sábado, 25 de agosto de 2012

Buenos Aires y la peste. Buenos Aires and the plague

http://www.facebook.com/liliconfines
Era alrededor del mes de Junio del año 2009. Mientras me presentaba a la Terapia Intensiva viendo a mi hija en un estado de coma alerta permanente, de pronto me di cuenta de que algo grande y peligroso estaba sucediendo en la ciudad.

Me empezaron a llamar la atenciòn las diferentes advertencias que aparecìan en todas partes, acerca del lavado de manos y el uso del alchol. Las entrevistas en la televisiòn de los Ministros de Salud, asegurando que no era tan grave, que la plaga estaba en control. Hasta que, llegando a la terapia donde estaba mi hija, me di cuenta què estaba pasando.

Los familiares de los pacientes de Terapia Intensiva, que esperàbamos en el Tercer Piso para recibir los informes de mediodìa, màs de una vez en forma repentina se nos pedìa bajar inmediatamente al segundo piso.
 Esto sucedìa porque se enviaba un cuerpo (desde terapia) hacia la morgue.


Esta escena se empezò a repetir màs de lo esperado .Nunca sabìamos si nuestro familiar, iba a contraer la plaga.

Sarita habìa sufrido cinco neumonìas y un ataque al corazòn. Habìa estado recibiendo asistencia mecànica para respirar y por lo menos, recibìa dos antibiòticos y estaba por debajo de su peso en veinticinco kilos.
El Jefe de Terapia me pidiò que me retire, tal como lo hacìa siempre, de acompañar a mi hija en los dos turnos de visitas. Por lo menos, una semana que fueron diez largos dìas, separada de mi niña.


"Lo mejor para ella es que usted se cuide y se mantenga viva. Quèdese. Llàmenos cuantas veces quiera". Su enfermera Ino era como un àngel para Saris, me dijo "Si te necesito te llamo, cuidate, por Sarita misma".


Aquèllos dìas fueron los màs silenciosos para la ciudad de Buenos Aires. Sòlo podìas escuchar, el sonido de las ambulancias por lo menos diez veces a lo largo del dìa.

Llamè al mèdico porque estaba sufriendo un dolor de garganta. Sin fiebre, sin sìntomas de gripe porcina. Mientras extrañaba a mis otros dos hijos, que viviàn con su padre sin mucha comunicaciòn conmigo y mi hija, en un silencio largo de ojos abietos, mis oraciones eran tambièn para los sin hogar, las viudas, los huèrfanos, los ricos y los poderosos, todos en peligro.


Buenos Aires, la ciudad siempre ruidosa, ahora era la ciudad del silencio y las ambulancias.


Cuando volvì al Sanatorio, todos estaban sorprendidos que habìa sobrevivido y especialmente, que aùn Sarita estaba allì, en una recuperaciòn muy lenta.


Un paciente con el virus AH1, se recuperaba a unos pocos metros de su cama. 

Una vez màs, otro milagro.



Cuando volvì, sana y salva,  le preguntè al Jefe de Terapia con perfil de periodista: "¿Cuàntos son? ¿Cuàntas pèrdidas?".
"Nadie sabe, y nadie nos quiere decir".


Fue una quincena silenciosa en Buenos Aires.


Muchas iglesias en oraciòn, como cuando cayeron las Torres en Estados Unidos. 

De pronto, un poderoso viento surcò los cielos de la ciudad.

Pasamos de un clima hùmedo y nuboso, a un tiempo muy frìo y soleado.

La plaga comenzò a detenerse, luego de este viento misterioso que durò toda la madrugada hasta el amanecerr. Lamento no haber anotado la fecha exacta. Pero sentì en mi ser interior, que una Mano Poderosa, habìa detenido la plaga en Buenos Aires.


Lentamente, los ruidos volvieron a mi ciudad. La peste habìa sido vencida.

http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/05/090508_video_porcina_argentina_jmp.shtml


English Version

http://www.facebook.com/liliconfines
It was about June, 2009. While attending Intensive Therapy Ward watching to my daughter in a permanent alert comma state, I suddenly realized that something big and dangerous, was happening in the city.

I took attention to different warnings which began to appear everywhere, about our washing hands habit, the use of alcohol. Health Minister's interviews on TV, assuring that "it was not so bad, that the plague was under control". Until, coming into my daughter's hospital, I realized what was going on.

Relatives of Intensive Therapy were always waiting on the third floor of this health centre. Waiting for the doctors for their noon hour report.  Suddenly, more than once, we were asked by nurses or doctors, to step down to the second floor, immediately.

This happened because a corpse was sent to the mortuary.

This scene, began to be repeated more than expected. We never new if your own relative was about to take the plague.

Saris, had suffered by those days four pneumonias and one heart stroke. She was receiving assistance for her breathing and at least,received two antibiotics and was under her weight about 25 kilos.


I was asked by the Therapy Chief, to stay at home for at least one week, in fact, it was enlarged to a ten days absence period separated from my child.
"It is the best for her, to keep for yourself and keep alive. Stay. Call us when you want". Her nurse was like an angel for Saris and I called her from the hotel telephone, nearly everyday. Ino, was she was called, said "I will call you if I need you, care for yourself  for Saris' sake".

Those days were the most silent ones in the city of Buenos Aires. You could only hear, the horn of the ambulances for at least ten times along the day.

I asked for a doctor's appointment I was suffering a sore throat. No fever, no plague's signs. While I was longing my two children living with their dad without a good communication and my daughter, in long silence with open eyes; my prayers were also for people in the street, the homeless, the widows and orphans, the rich and powerful, everybody was in danger.

Buenos Aires, the formerly noisy city, was now the city of silence and the ambulances.

When I came back to the Health Centre, everybody was surprised that I had survived and specially, that Saris was still there, in a very slow recovery.

An AH1 patient was recovering  just a few metres away her bed.

Again, another miracle.

 When I came back, healthy and safe, I asked,with a journalist attitude to the Chief of Therapy about victim's  figures. "How many?".

"Nobody knows, and nobody wants to tell us".

It was a silent fortnight in Buenos Aires.

Many churches in prayer, as when the Towers came down in America.

Suddenly, a mighty wind came over Buenos Aires heavens.

From a humid and cloudy weather, it turned into a cold, sunny and windy new season.

The plague began to stop after this mysterious wind which lasted a night am hours long until dawn. I regret that I did not write down the exact date. But I felt in my inner being, that a Mighty Hand, had stopped the plague in Buenos Aires.

Slowly, sounds came back to my city. The plague was conquered.

http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/05/090508_video_porcina_argentina_jmp.shtml

http://gan.doubleclick.net/gan_click?lid=41000000036098514&pubid=21000000000514314
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